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domingo, 4 de abril de 2010

Efraín Gutiérrez De la Isla

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Efraín Gutiérrez De la Isla nació en la ciudad de Zacatecas, México, en 1956. Sus áreas de interés e investigación son la formación docente, la construcción de colectivos, la animación de redes escolares, la promoción de la lectura y la cultura popular. Ha participado en encuentros, talleres, cursos, diplomados y congresos pedagógicos, artísticos, literarios y de promoción cultural dentro y fuera de México. Fue coordinador académico del Centro Cultural de Zacatecas. Fue coordinador del Departamento de Literatura del Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”. Ha impartido cursos, conferencias y mesas redondas en las líneas pedagógicas, artísticas, literarias y de promoción cultural en los municipios del Estado de Zacatecas, en instituciones de educación básica, media superior y superior, así como en diversas asociaciones de profesionales y dependencias del sector cultura. Ha publicado poesía en algunos periódicos y revistas de Zacatecas, de México y de Puerto Rico. Publicó poesía y prosa en su columna dominical Pluma de barro, en Ananke, Suplemento Cultural de Página 24, diario de Aguascalientes y Zacatecas. Es autor del cuadernillo de poesía Fragmentos de insomnio. Ha participado en la edición de diversos libros colectivos. Ha prologado más de una docena de libros de literatura regional zacatecana. Ha sido coordinador de talleres de literatura dentro y fuera de su ciudad natal. Fue profesor de educación primaria en diversas comunidades rurales del estado de Zacatecas: Laguna Grande, Adjuntas del Refugio y La Soledad de Milpillas (Monte Escobedo) y La Prieta (Villa de Cos). Fue director fundador de la Escuela Primaria Rural Federal Unitaria “Francisco García Salinas” (1977), de La Soledad de Milpillas, Monte Escobedo, Zac. Fue profesor de español en la Escuela Secundaria General “Ricardo Flores Magón”, de Fresnillo, Zac. Fue profesor del área de Lenguaje en la Universidad Pedagógica Nacional Unidad-Zacatecas. Fue coordinador general del Centro de Maestros de Jerez, Zac. Fue coordinador estatal del Programa Nacional de Lectura en el estado de Zacatecas. Fue asesor técnico pedagógico de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno del Estado de Zacatecas. En noviembre de 1999 crea y, a partir de esa fecha, es mediador de la Sala de Lectura núm. 32010 del CONACULTA que, desde el mes de noviembre de 2009, honrosamente lleva el nombre de “Eugenio María de Hostos”. En el 2007 el Gobierno del Estado de Zacatecas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación le otorgaron la Medalla y el Diploma del Premio Rafael Ramírez 2007, por 30 Años de Servicio Docente. Ha sido director de: Escuela Secundaria General “Pedro Coronel”, de Jiménez del Téul, Zac.; Escuela Secundaria General “Ignacio Zaragoza”, de Ojocaliente, Zac.; Escuela Secundaria General “Felipe Carrillo Puerto”, de Huanusco, Zac.; actualmente es director de la Escuela Secundaria General “Rafael Ramírez Castañeda”, de Apozol, Zac.

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Profesor Efraín Gutiérrez De la Isla,

Director de la Escuela Secundaria General “Rafael Ramírez Castañeda”

Prolongación de la Calle González Ortega, S/N

Teléfono: (01-467) 95 2 60 88.

Colonia Lomas del Ojo de Agua. C.P. 99940,

Apozol, Zacatecas, México

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Mediador de la Sala de Lectura núm. 32010 del CONACULTA,

“Eugenio María de Hostos”

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Promotor de Lectura.

Avenida Ramón López Velarde 416, Departamento 4,

Teléfono. (01-492) 92 5 21 05.

Centro Histórico. C.P. 98010

Zacatecas, Zacatecas, México

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salaeugeniomariadehostos@yahoo.com.mx

efraingutierrezdelaisla@yahoo.com.mx

marmol56@yahoo.com.mx

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Trabajo de Efrain:

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OH, LAURA

(Zacatecas, México, 1956)

La miel de tus ojos

se derrama

entre tanto pronuncias el discurso.

Eres educada

pues sabes qué vocablo decir

en su momento.

Son las once de la mañana

y yo sucumbo en cada palabra tuya.

Hay una chimenea

churrigueresca

en el aposento.

El resplandor enigmático

de un pentágono perfecto

-acuñado en el piso-

se incluía en las conversaciones

y

un

baño

de

confidencias

infinitas

agigantaba

tu

luminosa

trenza

de

sol.

Platicábamos

de los profesores preparatorianos,

de la ruina de un proyecto

que goza de aparente prestigio,

de los jardines de San Francisco

que nos conectan a viñas distantes,

de las máscaras y los títeres

de un museo reciente,

de la Orquesta Sinfónica de Guanajuato,

del Réquiem de Mozart en Catedral

y -además-, de un Diario personal

que ya tiene veinte años

con sus empolvadas pastas negras,

sus cantos rojos,

su tamaño mínimo

y cuyo nombre inicial

fue dicho tanta veces

en el desmayo íntimo

de un amor serio

e

inmóvil.

Ahhh...

Entonces la humedad de la piel

-por las mañanas-

solía tornarse en espeso jugo de naranja.

De dos a tres zancadas

corríamos de subida

las calles empedradas de la ciudad

y los muchachos llorábamos

porque no podíamos

dejar de ser solemnes.

Morusa presidía el encuentro.

Estuvo siempre a tu lado,

parecía un guardián indefenso.

Yo acariciaba su nariz

y tocaba su pelo

mientras tú, prudente, le decías algo a la oreja.

A Morusa

-fiel perruna compañía y sobre tu falda-,

le gusta oír diálogos

secretos

para luego

depositarlos

en su plato de leche.

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FOTOGRAFÍA VELADA

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(Zacatecas, México, 1956)

el sol nuestrosolbrillante

surgiría del reloj del frontispicio

así lo habían asegurado nuestros más amados profetas

y los libros de ilustraciones para iluminar

el bicolor docente le puso tacha

Al principio parecía

que todo lo habían fraguado allárriba

“crúúúcese de brazos y usteeed obedeeezca”

los niños enloquecieron/tomaron las palabras

del mensajero

como únicas y suficientes/“nó jueguen”

esos cuadros de anatomía

la imagen del señor presidente

“¿podrías multiplicar mejor?”

en el mapamundi sería fácil localizar la zona tórrida

al rompecabezas de las gestas heroicas

le faltan partes

quedamente confesaron/el eslabón

perdido está bajo la alfombra

ellos fueron-fueron ellos mismos

a pesar de que los estadígrafos hojeaban las pisadas

de ancestrales servidumbres “1 de pie 2 tomen sus

útiles 3 salgan

primero las mujeres formaditos foormaaadiiiitooooosss”

el sol nuestrosolbrillante

que jamás hablen/que no los oigamos

lo que han dicho en el laboratorio no lo creeremos nó

tuvieron buena culpa se impusieron

obligaron la encuesta “y nó arrastre las bancas”

por las tardes

bebía nubes nuestro pelo

sin que lo pidiéramos

“a ver las manos” con agua envenenada

el profesor nos restregó el rostro

ahora no recordamos su voz

porque nunca la conocimos e invariablemente

usábamos

para no despertar

sospechas corbata blanca y camisa verde

por eso todo todo todo no les creeremos nó

el sol nuestrosolbrillante

lo alcanzamos a comprender

después de la aplicación

improvisada

del cuestionario piloto

la entidad federativa

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“mira pedrito si para el lunes no viene tu mamá

NO-EN-TRAS”

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“contesta con bolígrafo negro”/“levanta

la mano derecha sólo si tienes dudas”/“nó se autoriza

para que hable”/“nó raye las paredes”/“nó grite”

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“sí-sí-síííí/hasta mañana/ya déjenme en paz por favor/

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sí/ya

hasta

mañana”

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“¡cállese muchacho que están hablando allárriba!”

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cuando concluyó la piel de su rostro

llevaba pintado un mapa con líneas azules

sus ojos tenían la redondez del espanto

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“5 en lectura”

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que no se mienta los lunes nó

que para eso no se use el homenaje a la bandera

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POEMA DELEBLE EN SEIS TIEMPOS

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(Zacatecas, México, 1956)

I

entonces tomaron piso el cielo la noche

caían bolsas de incertidumbre infladas sin pizca de ruido

allá bajo las piedras

y eran una palabra guinda sin fondo la luna sus estrellas

que apretaban las manos y se mordían

hasta hacerse sangrar los labios

eran un pozo de lamentos música de frágil agua

y los tentáculos de los férreos durmientes

acribillaban al estiércol con una mirada grasosa

ay que la alimaña en el espejo del lago

le come los ojos a la luna

ay que la grande se traga a la pequeña

ay que a la grande la toman por víctima

ay que se retuerce quejándose de incierta moneda

ay que vuela en el aire sin caerse por los siglos de los siglos

II

zapatillas

alas de mariposa

frágiles bajo la cortina del río

III

cruza los obscuros pasillos

sube a la torre de allá se lanza

enciende los rincones de la calle

se retuerce nuevamente

y otra vez los oscuros pasillos de la mirada

IV

dos lunas azules le quitan el sueño

mi padre velaba armas

sus manos se entumecían muriéndose

y el agua secaba su pasado

en un vaso lleno de vacíos

V

me llamo efraín me llaman bertha

ay que la llamo ay que me llama

VI

oríllese a las sombras

quédese quieto como los cadáveres huérfanos

vuélquense los caminos

hágase nudo

y encierren a la noche

en la hendidura de silencio que acaricia mi espalda

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SOY ELLA

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(Zacatecas, México, 1956)

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La muerte se ha metido
a un vaso de agua,
se transfigura, se transarpegia,
se transarpegia, se transfigura.
 
Es vida. La muerte es vida.
 
En anónima hora llega,
en hora anónima se va.
 
Hay en ella fragmentos
de semillas pequeñas,
huellas, contemplación.
 
Creo -para dudar- que existe.
 
Hay en ella lo que tú crees
que ven mis ojos,
lo que recuerdas,
lo que yo supongo dijiste,
lo que yo creo que eres,
lo que resta a la vida,
lo que seguramente no es,
lo que nos ha disgustado hoy.
 
La muerte es una conversación telefónica
sostenida un domingo por la tarde.
 
Entiendo que la desconozco,
apenas he oído hablar de ella
y, de tan fuertes tus palabras,
no las oigo.
 
Es mi epidermis
de todos los días,
las paredes de la casa,
el agua de la tina de baño,
el guiño de las palabras ocultas.
 
Está presente en el reloj,
en la agenda,
en mis frasquitos homeopáticos.
 
Se pone mi gabardina,
usa mi paraguas.
 
Por la noche
deposita un par de estrellas sobre el piso
y -metiéndose en mi boca-
con un pañuelo gris me dice adiós.
 
Un relámpago de huesos, entonces,
se extiende en las vigas de la recámara.
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CUANDO LA LLUVIA ESCASEÓ

LAS NIÑAS Y LAS MUJERES CASADAS

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(Zacatecas, México, 1956)

cuando la lluvia escaseó las niñas y las mujeres casadas

tomaron todas las tórtolas del país

y las lanzaron a un abismo sin hijos o sin abejas

sus cuerpecitos alados se golpeaban

con gruesos hierros que surgían del caos

como fantasmas

era difícil para todos entender el viento o la lluvia

pero la mencionaban

y dicen

antiquísimas crónicas que la explicaron por siglos

a sus descendientes

llenando sus gargantas de grietas de furia o de versos

las mujeres en pequeñas camitas de mimbre

se tornaron nubes

de noche engañaban la libertad el mundo el ruido

a sus maridos

el exterior ennegrecido de las casas despiadadamente

humedecía la suciedad los adoquines las sombras

los cristales rotos

y entonces llovían gruesos giros de edad y de ojos tristes

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LA TIERRA ESCUPÍA LAS ESCALINATAS DEL TEMPLO

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(Zacatecas, México, 1956)

llena de fatiga

eterna de noche en su sangre

con pequeños pasos

la tierra escupía las escalinatas del templo

se desbordaba líquida

sobre las baldosas

sobre el camino que se bifurca

sobre el rostro

de los contados transeúntes

se limpiaba sus lágrimas

era voz plañidera

que se hundía en el ensangrentado cuchillo

de su propia historia

que se escuchaba

que se relataba incompleta

en las palabras escritas del suicida

cargado en hombros sale el señor de la misericordia

y un amarillo nauseabundo

se adhiere al perplejo rostro de la tarde

un ataúd

lleno de flores de papel

con cientos de gotitas de transparente rocío

cruza las calles

y ascienden las campanadas

y el muerto

a las potestades del cielo

1 comentario:

  1. Muchas gracias por estar aquí, buen trabajo.

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Porque es bello dejar la huella después de haber pasado, sobretodo si es para felicitar a este autor...

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